¿Qué les depara el futuro a las SSD SATA y SAS?

Written By: Ontrack

Date Published: 09/15/2022

¿Qué les depara el futuro a las SSD SATA y SAS?

Las unidades de estado sólido (SSD) llevan años ganando relevancia y se están convirtiendo en la norma en el ámbito de los dispositivos informáticos domésticos. También se están utilizando extensamente en sistemas de clase empresarial basados en el almacenamiento de datos, que, no solo es fiable, sino también capaz de mantener altas velocidades de lectura y escritura de datos.

Sin embargo, a medida que aumenta la demanda de mejor rendimiento y fiabilidad, aumenta también la necesidad de una tecnología más moderna que le siga el ritmo a las exigencias informáticas de hoy en día. Hasta ahora, los tipos de unidades SSD más comunes habrían utilizado protocolos de conexión SATA y SAS, pero la introducción de nuevas tecnologías podría anularlos como opción estándar en el sector.

En este post echaremos un vistazo a la diferencia entre SATA y SAS para comprender por qué la industria de almacenamiento de datos se está alejando de estas interfaces. También analizaremos las tecnologías PCIe y NVMe que están impulsando este cambio y nos están conduciendo a una nueva era de rendimiento de las SSD.

¿Cómo funcionan las SATA y las SAS?

Empecemos con unos cuantos conceptos básicos sobre las SATA y las SAS. Serial Advanced Technology Attachment (más conocida como SATA, que son sus siglas en inglés) es un tipo de interfaz de hardware que permite la transferencia de datos desde y hasta unidades HDD y SSD. Las SSD SATA son adecuadas para la mayoría de los usos domésticos, ya que suelen ser más económicas, operan a menor velocidad y tienen una vida útil de escritura más corta.

Mientras que para la informática de uso diario están bien, en una matriz de servidores RAID o en un centro de datos suele ser mejor alternativa el uso de unidades SAS, que son las siglas en inglés de Serial Attached SCSI. Este es otro tipo de interfaz, que puede también utilizarse con HDD y con SSD. SCSI son las siglas en inglés de Small Computer System Interface (por lo que en ocasiones se hace referencia a las unidades SAS como unidades “cutres”). Las SAS han incrementado el IOPS (siglas de Inputs Outputs Per Second) en relación al SATA, lo que significa que puede leer y escribir datos más rápidamente, lo que ha hecho de las SAS la opción óptima para sistemas que requieren rendimiento y disponibilidad alta.

En el ámbito empresarial, las SAS prevalecen sobre las SATA, debido a su previsión excesiva a la hora de prolongar la vida de escritura y a que se han diseñado específicamente para ejecutarse en entornos que requieren un uso constante del disco duro.

La introducción de PCIe y NVMe

Los últimos adelantos en la tecnología de estado sólido han dado un enorme paso adelante en comparación con las SATA y las SAS y están sobrepasando los estándares de funcionamiento actuales de los dispositivos NAND basados en flash. La introducción del PCIe ha relevado a las SATA como interfaz de transferencia de datos de ancho de banda alto, no solo en la informática doméstica sino también en el hardware empresarial. El PCIe (siglas de Peripheral Component Interconnect Express) es un estándar de bus de expansión informática en serie de alta velocidad que ofrece velocidades de transferencia de datos muy superiores a las de las interfaces SATA o SAS debido al hecho de que existen más canales disponibles que permiten el flujo de datos.

El PCIe está siendo adoptando por muchos de los principales fabricantes de discos duros como medio estándar de almacenamiento doméstico y empresarial y algunos periféricos. Verás, por ejemplo, que los últimos Macbooks de Apple se envían con un almacenamiento flash basado en PCIe, procedimiento que Apple lleva adoptando a lo largo de los años con sus dispositivos para consumidores. Las PCIe pueden usarse también en centros de datos para sistemas RAID y para crear capacidades de red de alta velocidad, lo cual incrementa el rendimiento general.

La NVMe y las diferencias de precios

Los dispositivos de estado sólido PCIe más actuales utilizan NVMe (siglas de Non-Volatile Memory Host Controller Interface Specification). Se trata de una interfaz lógica que permite al bus PCIe acceder a dispositivos de almacenamiento flash. La combinación de PCIe y NVMe posibilita que las SSD sobrepasen las molestas limitaciones en las velocidades de transferencia de datos de las conexiones SSD SATA, que en sus orígenes se diseñaron para usarse con HDD. La versión premium, no obstante, es de pago: una SSD Samsung 950 PRO NVMe M.2 de 256GB te saldrá por aproximadamente 300 libras (a fecha de redacción este artículo), mientras que su equivalente SATA III de 2,5 pulgadas (como la Samsung 850 PRO de la imagen superior) cuesta poco más de la mitad.

Las diferencias de rendimiento que se han advertido al usar unidades SSD PCIe o NVMe en lugar de unidades SSD SATA y SAS son significativas y conllevan velocidades secuenciales medias de lectura/escritura muy superiores. En situaciones reales con equipos informáticos, no obstante, es probable que solo experimentes las diferencias de rendimiento al iniciar el sistema o al cargar programas.

El futuro de las SSD

Técnicamente, las SSD SATA conservarán su puesto como medio de almacenamiento flash de alta capacidad en un futuro inmediato. Sin embargo, si la velocidad no es la prioridad, todas las HDD seguirán siendo una alternativa rentable por su bajo coste por gigabyte. Existen numerosas nuevas tecnologías abriéndose paso en el mercado del almacenamiento SSD, como las SSD PCIe M.2, que ofrecen un rendimiento extraordinariamente superior y a las que se considera el nuevo estándar en el mercado de ordenadores portátiles de consumidores de 2017. Además, la NVMe está reemplazando las SSD SAS por la computación de grado empresarial/basada en rendimiento, dado su excepcional aumento de rendimiento.

Si analizamos objetivamente el almacenamiento SSD, ocurre como con la mayoría de los elementos TI: la aplicación y el caso práctico determinarán la mejor elección tecnológica para el almacenamiento de datos. Merece la pena mencionar también que cualquier tipo de SSD puede sufrir pérdidas de datos como consecuencia de fallos en los componentes físicos o fallos lógicos, por lo que, si decides usar un nuevo tipo de medio de almacenamiento, debes asegurarte de revisar tu plan de recuperación de desastres. Lo ideal es que incluyas también la información de contacto de un profesional de recuperación de datos con experiencia en los últimos avances en tecnología SSD.

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